

En un país a menudo eclipsado por noticias de inestabilidad, el Parque Nacional Dzanga-Sangha en la República Centroafricana está trazando un camino hacia el turismo sostenible de vida silvestre y el empoderamiento de la comunidad. Ubicado en el suroeste del país, esta área protegida se está convirtiendo en un centro de ecoturismo, atrayendo a visitantes intrigados por su biodiversidad única. El parque es famoso por sus densas concentraciones de elefantes de bosque y gorilas de tierras bajas habituados, creando un atractivo exclusivo para los viajeros aventureros. Aunque las cifras revelan que alrededor de 800 turistas visitaron el parque en 2025, estos números podrían parecer modestos a escala global, pero son significativos para la economía local. Gervais Pamongui, subdirector de las Áreas Protegidas de Dzanga-Sangha, señala que este crecimiento se debe en gran medida a la estabilidad relativa de la región, así como al valor intrínseco del parque. Aun cuando el parque atrae a más visitantes, lugareños como el guía turístico Léonce Madomi presentan una visión matizada de los riesgos de la región, reconociendo que existen problemas de seguridad, pero señalando la relativa paz de Bayanga. El aumento del turismo ha traído beneficios tangibles a Bayanga y las comunidades circundantes, con alojamientos informando de un negocio más constante y mejores oportunidades laborales para guías y rastreadores. Esta afluencia de ingresos, aunque desigualmente distribuida, apoya aspectos cruciales de la vida como la educación y la atención médica. Sin embargo, el potencial completo del turismo sigue limitado por desafíos continuos como la mala infraestructura y las disparidades socioeconómicas. Modelos colaborativos de distribución de ingresos entre las comunidades, las autoridades del parque y entidades gubernamentales han sentado las bases para mejoras en los servicios locales. Estos incluyen instalaciones de salud, una clínica móvil, iniciativas de energía solar y proyectos comunitarios como un centro de derechos humanos y una estación de radio local. Se están realizando planes para mejorar las comodidades para los visitantes, incluyendo la plataforma de observación de Dzanga Bai. Sin embargo, aún está por verse si estos esfuerzos pueden expandir los beneficios económicos más allá de los límites del parque. Dzanga-Sangha ejemplifica un modelo prometedor, aunque incipiente, de conservación y cooperación económica. Si este modelo puede catalizar un crecimiento económico regional más amplio, manteniendo las prioridades de conservación, dependerá del desarrollo continuo, la participación comunitaria y asegurar una estabilidad más amplia y duradera.