

En un movimiento estratégico para frenar la influencia regional de Irán, el gobierno de los Estados Unidos ha ampliado sus sanciones para apuntar a una red global de entidades e individuos que ayudan a la aerolínea iraní Mahan Air y al Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC). El jueves, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro anunció la designación de seis entidades que operan en China, India, Rusia e Irán. Estas entidades han sido identificadas como operadores cruciales que apoyan la cadena logística de Mahan Air y facilitan el alcance operativo del IRGC. Mahan Air está supuestamente involucrada en facilitar el transporte de personal de la Fuerza Quds del IRGC, apoyando operaciones de entrenamiento militar y participando en la adquisición y entrega de sistemas de vehículos aéreos no tripulados y otros suministros militares. Esta red incluye empresas notables como Shanghai Wings International Logistics Co., que organiza entregas de China a Irán y cumple con conexiones logísticas esenciales para Mahan Air. Las designaciones son parte de una estrategia estadounidense más amplia para impedir los esfuerzos desestabilizadores de Irán en el Medio Oriente, particularmente a la luz de las crecientes tensiones tras ataques a objetivos regionales y embarcaciones comerciales en zonas marítimas clave como el Estrecho de Ormuz. Este movimiento está alineado con el Memorándum Presidencial de Seguridad Nacional 2 del presidente Trump, que pretende obstaculizar sistemáticamente el acceso del IRGC a recursos financieros y activos vitales para sus operaciones. Los involucrados sancionados incluyen DadeNegar Startup Studio de Irán, que ha sido identificado como una tapadera para operaciones del IRGC, involucrándose en actividades de inteligencia que tienen como objetivo intereses estadounidenses e israelíes en el Medio Oriente. La red global objetivo de estas sanciones subraya el alcance internacional de las operaciones de Mahan Air y su papel en avanzar los objetivos del IRGC. Dada la designación inicial de Mahan Air en 2011 por sus vínculos con la Fuerza Quds del IRGC, estas últimas sanciones ejemplifican el compromiso continuo de EE.UU. para limitar las capacidades militares y paramilitares de Irán a través de interrupciones financieras y operativas. Con la implementación de estas sanciones, EE.UU. apunta a aislar aún más a Irán económicamente y continuar presionando al régimen para reconsiderar sus posturas de política exterior agresivas. Las sanciones exigen que todos los activos de las entidades designadas dentro de los Estados Unidos o bajo jurisdicción estadounidense sean congelados, y cualquier persona estadounidense involucrada debe informar estos activos a la OFAC. Esta decisión reitera los altos riesgos involucrados en las operaciones de Mahan Air y refuerza el alcance internacional e impacto de la política de sanciones de EE.UU.