

La lucha continua de la industria del entretenimiento con la tecnología de voz IA toma un nuevo giro con revelaciones que involucran a actores infantiles. Hasbro, la potencia detrás del querido programa infantil 'Peppa Pig', enfrenta escrutinio por supuestamente imponer nuevas demandas contractuales a los jóvenes artistas. Esto es parte de un movimiento más amplio en la industria que empuja a los actores infantiles a ceder derechos de voz a la inteligencia artificial. Un informe interno de Deadline revela una tendencia donde los estudios principales presionan sutilmente a menores para acordar acuerdos como parte de estrategias más amplias de propiedad intelectual. En respuesta, la Asociación de Agentes de Jóvenes Intérpretes (AYPA) se movilizó con una carta abierta denunciando estas prácticas y reuniendo más de mil firmas. La carta, aunque no nombra a Hasbro, alude claramente a una importante franquicia de medios para niños, indicando que el informe se dirige a la empresa. Puntos clave de la carta destacan las implicaciones éticas de involucrar a niños en contratos de IA. Subraya que los menores son incapaces de proporcionar un consentimiento integral, y que la replicación digital de sus voces sin una aprobación completamente informada viola normas éticas. La respuesta de Hasbro busca mitigar posibles repercusiones, reafirmando su dedicación a proteger a los artistas infantiles. Un portavoz de la empresa reconoció tener conocimiento de la situación, reforzando compromisos con discusiones responsables sobre IA al tiempo que evita detalles contractuales específicos. El debate moral se extiende más allá de la replicación de voces. En animación, cambios similares impulsados por IA amenazan trabajos creativos. El proyecto abortado de animación con IA del director ganador de un Emmy, Jorge Gutiérrez, ilustra la resistencia de los creativos de la industria contra estas tecnologías percibidas como un menoscabo a los artistas humanos. A medida que las protestas aumentan contra la invasión de la IA en los dominios artísticos, el sector del entretenimiento enfrenta una presión creciente para equilibrar la innovación tecnológica con preservar la integridad y los derechos de sus talentos más jóvenes.