

Amazon ha iniciado una investigación sobre tres de sus empleados tras sus comentarios en una reunión del consejo donde se discutió una pausa de un año en la construcción de centros de datos. Los empleados, que forman parte del equipo de ingeniería, expresaron preocupación por la expansión descontrolada de centros de datos con fines de inteligencia artificial, la cual, argumentan, se hace a cualquier costo. Su aparición ha provocado una investigación por parte de recursos humanos de Amazon, según se detalla en una denuncia de derechos civiles presentada en Seattle. La respuesta de recursos humanos sugiere que la investigación podría conducir a varias acciones disciplinarias, que potencialmente culminarían en el despido. La denuncia también afirma que la supervisión de Amazon sobre los compromisos políticos de los empleados fue impropia, sugiriendo un intento de rastrear a aquellos involucrados en la defensa por parte del consejo. Según las leyes de Seattle, aprovechar características personales, incluidas las opiniones políticas, para prácticas laborales discriminatorias está prohibido. Sin embargo, Amazon sostiene que los empleados parecían representar a la empresa, lo que los somete a protocolos específicos de portavoz que podrían haber violado. En defensa, una portavoz de Amazon, Margaret Callahan, comentó sobre la necesidad de adherirse a los procedimientos establecidos, indicando que la investigación podría llevar a acciones basadas en los hallazgos. Darius Irani, uno de los empleados en el centro de atención, expresó la importancia de la regulación gubernamental en la inteligencia artificial y los centros de datos, enfatizando que los trabajadores deben tener voz en estas discusiones críticas. Esta situación destaca la tensión entre la aplicación de políticas corporativas y los derechos de los empleados en la defensa política dentro de importantes avances tecnológicos, especialmente en lo que respecta al rápido desarrollo de las capacidades de datos de inteligencia artificial.