

En un giro inesperado en el reino animal, los investigadores han descubierto que las arañas patonas están consumiendo ranas más grandes que ellas mismas en una transformación de la dinámica depredador-presa que abarca regiones de Sudamérica. Reconocidas por ingerir insectos y otros pequeños invertebrados, estos arácnidos ahora persiguen presas más ambiciosas: los anfibios. Los hallazgos detallados de este sorprendente comportamiento depredador se detallan en el diario Ecology and Evolution. Los biólogos, incluido Luís Fernando García de la Universidad de la República de Uruguay, quedaron atónitos ante el descubrimiento. 'Encontrar a estos animales comiendo ranas fue una completa sorpresa, no esperábamos que pudieran capturarlas,' compartió García con Live Science. Las investigaciones se basaron en fuentes variadas, incluidas observaciones de campo de primera mano a través de los vibrantes ecosistemas de Sudamérica, documentos de investigación académica y publicaciones en la plataforma de ciencia ciudadana iNaturalist. Fueron las contribuciones de entusiastas de la naturaleza comunes las que mostraron frecuentemente a estas formidables arañas consumiendo ranas. El naturalista Lizardo Proaño, coautor del estudio, comentó a la revista Smithsonian cómo al principio subestimó el significado de observar a una patona en el acto de consumir una rana. 'Pensé que era normal porque las ranas son una buena presa para todos,' observó Proaño, comparando la suavidad de las ranas con 'ositos de goma en el bosque.' Contrario a las suposiciones anteriores, donde se pensaba que estas criaturas de ocho patas carroñeaban ranas muertas, la evidencia reciente sugiere que son cazadores activos. Las ranas, a menudo capturadas vivas, a veces eran más de 1.29 veces el tamaño de estos arácnidos esqueléticos, mostrando un notable poder físico. Carentes de veneno, posiblemente los opiliones despliegan sus robustas piezas bucales espinosas o pedipalpos para sostener a su resbalosa presa, de manera similar a la técnica de una mantis armada. José Valdez, ecólogo no asociado con el estudio, postuló: 'Deben depender totalmente de la restricción física.' También está sobre la mesa la posibilidad de que se enfoquen en ranas comprometidas, es decir, heridas, lentas o dormidas. Esteban Calvache, biólogo y parte del equipo de investigación en Mashpi Lodge, no pudo identificar una causa definitiva, pero propuso que la abundancia de anfibios en la región los hace una fuente de alimento accesible. Él afirmó: 'Si pueden capturar una, ¿por qué no comerse una?' Las especies tropicales de cuerpos más grandes parecen particularmente atraídas a dicho sustento para mantener su físico más pesado. Aunque se requieren más investigaciones para descifrar completamente el alcance y la técnica de esta inusual elección culinaria, está claro que los hábitos dietéticos flexibles de estas criaturas han tomado un giro inesperado. Esta no es una instancia aislada de artrópodos consumiendo vertebrados. Notablemente, la araña come pájaros Goliat, el arácnido más grande conocido, se alimenta de vertebrados que van desde ratones hasta aves. Curiosamente, estas gigantescas arañas son parte de la dieta humana en ciertas tribus sudamericanas, su sabor supuestamente parecido al del cangrejo o camarón ahumado.