

La ciudad de Nueva York está desconcertada mientras la policía investiga múltiples casos de grupos misteriosos que entran y salen del extenso sistema de alcantarillado subterráneo de la ciudad bajo el amparo de la noche. En tres incidentes separados captados por cámaras de vigilancia, se ha visto a personas utilizando tapas de mantenimiento para acceder a las alcantarillas en los distritos de Brooklyn y Queens. En el barrio de Williamsburg en Brooklyn, se desarrolló una escena dramática cuando un grupo de aproximadamente siete individuos, equipados con linternas frontales y herramientas como palas, emergió de una tapa de mantenimiento subterránea. Sorprendentemente, uno de ellos escapó por poco de ser atropellado por un vehículo que pasaba. Esta inusual escapatoria sucedió justo en medio de una intersección concurrida, despertando curiosidad y preocupación en el público. En otro incidente en el área de Gravesend en Brooklyn, se vio a un grupo diferente saliendo de una tapa de mantenimiento alrededor de las 2 a.m., con imágenes mostrando que se cambiaban de ropa junto a autos estacionados después de haber pasado casi tres horas en el laberinto subterráneo. Otro episodio fue registrado en Queens, donde tres individuos vestidos con botas impermeables y otros equipos abrieron furtivamente una tapa de mantenimiento y desaparecieron bajo tierra. La tapa fue reemplazada cuando se acercaban autos, dejando perplejos a los transeúntes. El propietario local Aki Jakupovic, cuyas cámaras captaron a uno de los grupos, expresó su inquietud sobre sus intenciones, temiendo posibles actividades ilícitas. Sin embargo, tras las inspecciones, el Departamento de Protección Ambiental de la ciudad confirmó que las redes de alcantarillado en cuestión no habían sido manipuladas. Rob Wolejsza, del departamento, destacó los peligros extremos asociados con tales aventuras, señalando las amenazas de gases tóxicos, inundaciones, suelo inestable y espacios reducidos como parte de su consejo para que el público evite entrar en las alcantarillas bajo cualquier circunstancia. Aunque las preocupaciones sobre la seguridad pública se aliviaron después de que evaluaciones policiales no encontraran peligro inminente, los expertos legalmente autorizados enfatizan las posibles fatalidades en estos entornos peligrosos, citando un trágico incidente donde una mujer murió tras caer en una tapa de mantenimiento abierta. A pesar de los esfuerzos de vigilancia y las investigaciones en curso, no se han realizado arrestos, y los motivos de estos exploradores urbanos siguen siendo un misterio. Para residentes como Anthony Purdie de Williamsburg, los viajes nocturnos por las alcantarillas implican algo más que simple curiosidad, posiblemente vinculados a la búsqueda de tesoros ocultos u objetivos menos benignos. Mientras los neoyorquinos esperan claridad, esta intrigante saga cautiva la imaginación colectiva de la ciudad, mezclando preocupaciones reales con las leyendas urbanas del subsuelo, recordando las infames historias de los 'hombres topo'.